CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO TECNOLÓGICO AVANZADO
Biotopía fue fundada hace 13 años por un pequeño grupo internacional de científicos convencidos de que la investigación debía liberarse de las limitaciones políticas y económicas de su tiempo. Desde sus inicios, nuestros habitantes han perseguido construir una comunidad autosuficiente dedicada exclusivamente al progreso científico y tecnológico.
El emplazamiento es idóneo debido a la grieta dimensional descubierta por Hermenegilda, a través de la que se filtran las propiedades especiales de un universo vecino. Gracias a ellas y a nuestra red de hiperestimuladores de la realidad, en Biotopía muchos de nuestros inventos funcionan de un modo impensable fuera de los límites de nuestra comunidad.
Uno de los primeros departamentos de Biotopía fue el de matemáticas fantásticas. Aprovechando las propiedades especiales del otro universo, Eustaquia y Primitivo diseñaron una computadora gigante capaz de realizar sumas sencillas mientras una voz te grita al oído ecuaciones de tercer grado, fórmulas innecesariamente complejas y la tabla del 7.
Todos los espacios de Biotopía están conectados entre sí por una compleja red de comunicaciones diseñada por Gumersindo, del laboratorio de ciencias y teleconexiones. Esta fotografía se tomó minutos antes de que el propio Gumersindo terminase su instalación, en la que quedó atrapado por un total de seis meses con veintimilco minutos.
En Biotopía, todas las viviendas son idénticas. Por un lamentable error, las protopartículas inteligentes del departamento de cosmogonía comparada comenzaron a imitar la forma, tamaño y diseño de la primera vivienda construida en Biotopía hasta llenar todo el espacio disponible para ellas. El lado bueno de este fenómeno es que nadie envidia la casa del vecino.
Vivir en Biotopía también conlleva sus riesgos. Todos nuestros habitantes recuerdan el día que, tras una intensa sesión de fisicoterapia, una hormiga del laboratorio de psicología animalística creyó que era un jabalí, y ese jabalí creyó que era una vaca, y esa vaca creyó que era un elefante… y así fue creciendo y creciendo hasta alcanzar el tamaño de una ballena.
En Biotopía nos gusta decir que casi todo es posible, y una buena prueba son las invenciones del departamento de objetos macroscópicos. ¿Por qué limitar a usos menores objetos cuyo diseño pueden resolver tareas complejas? Un ejemplo: en la fotografía, Bonifacio termina de cortar el césped de su vivienda con unas tijeras de 6 metros.
Cada 22 de marzo conmemoramos el Día del Robot, en homenaje al día en que Eustaquio, del departamento de robótica avanzada, puso en funcionamiento el primer androide de Biotopía. Desde entonces, en nuestra comunidad disponemos de robots que saben andar, cocinar, planchar, fregar y quién sabe: tal vez, algún día, también aprendan a amar.